Es fácil dejarse llevar por listas de "imprescindibles" que suman decenas de artículos antes de que el bebé haya nacido siquiera. En realidad, el número de cosas que se necesitan desde el primer día es mucho más corto que el número de cosas que terminan comprándose con el tiempo.
Para el primer mes, lo razonable es tener: un lugar seguro donde duerma (cuna, moisés o minicuna), una silla de coche si vas a moverte en coche desde el hospital, ropa de recién nacido en cantidad moderada (se ensucia y se cambia de talla rápido), pañales del tamaño más pequeño y artículos básicos de higiene. El resto —trona, cochecito de paseo grande, hamaca, monitor con cámara— puede esperar semanas o incluso meses sin ningún problema real.
Un error habitual es comprar todo el ajuar de una talla, sobre todo en ropa: los bebés crecen deprisa las primeras semanas y buena parte de la ropa de recién nacido apenas llega a usarse un par de veces. Comprar poco al principio y completar sobre la marcha, según lo que realmente se gasta o se necesita, suele salir más barato y generar menos desperdicio.
Las guías de este sitio (sillas de coche, carritos, tronas, cunas de viaje, portabebés, monitores, esterilizadores, básculas, hamacas y termómetros/humidificadores) desarrollan cada categoría por separado con más detalle de criterios de compra, para cuando llegue el momento de decidir cada una con calma.
